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martes, 26 de enero de 2016

La Comuna de París

En este tiempo de protestas, críticas, manifestaciones y contestaciones a un orden que no está garantizando los derechos fundamentales ni la misma subsistencia de muchas personas, se está planteando la necesidad de generar alternativas. En la Historia contemporánea podemos encontrar algunas referencias: la Comuna de París es, quizás, el ejemplo más intenso de una experiencia de gobierno obrero al margen del orden establecido, y así fue ya reconocida por muchos revolucionarios contemporáneos.
La Comuna surgió a partir del final de la guerra franco-prusiana. La derrota de Sedán produjo la huida del gobierno francés a Versalles. En septiembre de 1870, la ciudad de París quedó en manos de unos comités de distrito con un comité central. Este comité tenía a su cargo unos 60.000 hombres de la guardia nacional. El comité declaró una comuna directamente elegida por el pueblo y rechazó la autoridad del gobierno de Versalles. En enero de 1871, los prusianos llegaban a las afueras de París.
En París salió elegida una Asamblea comunal, organizada en diez comisiones, dedicadas a distintas funciones: subsistencias, finanzas, trabajo, justicia, etc. En la Asamblea se sentaban representantes de distintas sensibilidades: antiguos jacobinos, blanquistas, proudhonianos, bakuninistas, etc..
Como decíamos al principio, con la Comuna se intentó organizar un modelo político nuevo, en el que todos los poderes debían proceder de la soberanía popular. El día 19 de abril de 1871 se publicó la Declaración al pueblo francés, donde se pedía autonomía para todas las comunas que se constituyesen en ciudades y departamentos, con derechos ilimitados de reunión y prensa, enseñanza obligatoria gratuita, etc.. Las industrias y talleres abandonados por sus dueños pasarían a ser regidos por comités obreros en régimen de autogestión. Los pisos vacíos fueron requisados y hasta se decretó la liberalización del arte.
“¿Qué pide el pueblo de París? La autonomía absoluta de la Comuna extendida en todas las localidades de Francia. Los derechos de la comuna son: el presupuesto comunal, el reparto del impuesto, la dirección de los servicios, de la magistratura, de la enseñanza y la garantía absoluta de la libertad individual y de trabajo. Eso quiere París: una delegación de las comunas federadas”
Pero fuera de París se constituyó el primer gobierno de la III República con Thiers a la cabeza. El gobierno envió un potente ejército, comandado por Mac-Mahon, para ocupar la capital, ya que la Comuna suponía un serio desafío al orden. Ni la burguesía francesa ni los prusianos estaban dispuestos a tolerar lo que estaba ocurriendo. Los combates fueron intensos, con mucha violencia y fusilamientos de prisioneros por ambas partes. Por fin, el ejército venció la resistencia parisina y entró en la ciudad, desatándose una durísima represión. Se calcula que unos setenta mil comunards fueron encarcelados y se exiliaron. Los fusilados pudieron llegar a los veinte mil.
El fracaso de la Comuna repercutió en la marcha de la AIT, especialmente en Francia, y en el movimiento obrero de muchos países, ya que los gobiernos consideraron a las asociaciones obreras como enemigas del orden y la paz pública, apresurándose a prohibirlas y a reprimir cualquier manifestación del mismo.

Eduardo Montagut

lunes, 21 de diciembre de 2015

Proudhon

Proudhon es un personaje clave a caballo entre el socialismo y el anarquismo, con una serie de planteamientos muy sugerentes, que merecen nuestra atención, especialmente los relacionados con el mutualismo y las cooperativas. En este breve artículo realizaremos una aproximación a sus ideas.
Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865) fue un pensador autodidacta francés que planteó profundas críticas de la realidad de su momento. En París se relacionó con los socialistas utópicos de la órbita Fourier. Entre 1840 y 1842 publicó sus conocidas Memorias sobre la propiedad. En la primera de ellas planteó la famosa pregunta sobre qué era la propiedad, y su consideración como un “robo”. La propiedad no se basaría en el trabajo, ni en el derecho natural ni en la ley, sino en la ocupación violenta. Su existencia obligaba, por tanto, a los hombres a realizar un trabajo por el que recibían una retribución aunque parcial. Pero Proudhon no era contrario completamente a la propiedad. Respetaba aquella que nacía del trabajo. Lo ideal era que todos tuvieran la obligación de trabajar y, de ese modo, generalizar la propiedad, dejando fuera a los perezosos.
Pero su obra fundamental es su Sistema de las contracciones económicas, o Filosofía de la miseria (1846). Se trata de un texto donde se fusionan el socialismo utópico con elementos de la economía clásica liberal. En la obra se defiende el mutualismo, un sistema donde quedaría abolido el dinero y donde se establecería un intercambio justo de los productos, medio para construir una sociedad armónica. El concepto de autoridad quedaría sustituido por el del contrato libre. No serían necesarias las leyes ni las instituciones. Proudhon aborrecía la violencia como medio para transformar el orden. En contraposición se debía establecer una etapa intermedia con el establecimiento de un sistema de crédito sin intereses y la creación de cooperativas. Todo esto provocó la condena de Marx que le acusó de defender un tipo de socialismo pequeño burgués.
Proudhon participó en el proceso revolucionario de 1848 al ser elegido diputado de la Asamblea Nacional. Napoleón III le condenó a tres años de prisión por el delito de incitación al odio.
Las ideas de Proudhon se acercan al anarquismo por su fuerte crítica al estatismo socialista marxista. También fue muy crítico con la Iglesia, defendiendo el mantenimiento del concepto de familia. Del anarquismo evolucionó hacia una especie de federalismo democrático como solución al problema del Estado. También modificó su inicial ataque a los métodos violentos, al considerar en la obra La guerra y la paz (1861) que la guerra podía ser lícita en determinadas circunstancias.
Un aspecto más polémico es el relacionado con sus ideas sobre la mujer. Proudhon mantuvo una postura antigualitaria evidente porque no contemplaba el destino de la mujer fuera de la familia y el hogar.
En conclusión, Proudhon ejerció una gran influencia en el movimiento obrero francés, en los anarquistas, y en los socialistas defensores de fórmulas cooperativistas.

Eduardo Montagut