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martes, 23 de febrero de 2016

Los inicios del anarquismo en España

En este artículo planteamos las líneas generales del inicio del anarquismo en España hasta el final del siglo XIX.
El anarquismo se extendió en España a partir de la Primera Internacional. En esta difusión de las ideas anarquistas tendría un evidente protagonismo Giuseppe Fanelli, amigo de Bakunin. En el primer Congreso Obrero, celebrado en Barcelona en 1870, se creó la Federación Regional Española de la AIT, siendo mayoría los partidarios de las ideas de Bakunin. En el Congreso de Córdoba de 1872 se rechazaron las resoluciones aprobadas en el Congreso de La Haya, y se decidió adherirse a la Internacional disidente anarquista que se constituyó en Saint-Imier.
Mientras tanto, el fracaso del cantonalismo y la intervención de Pavía marcando el final de la Primera República marcaron el fracaso del internacionalismo en España. Surgieron grupos clandestinos y defensores de la Revolución. Esta situación cambió cuando en 1881 el gobierno liberal inició una política de mayor tolerancia hacia el asociacionismo obrero. Un sector de los anarquistas catalanes, partidarios de las acciones sindicales abiertas y no clandestinas, consiguieron crear la Federación de Trabajadores de la Región Española. En el Congreso de 1882, y que se celebró en Sevilla, se comprobó el auge de dicha Federación porque ya contaba con 50.000 afiliados, especialmente del mundo industrial catalán, y de Andalucía, las dos zonas donde siempre el anarquismo español tuvo sus mayores fuerzas.
En Andalucía los grandes propietarios comenzaron a temer la fuerza creciente del movimiento obrero anarquista, y como respuesta desarrollaron una lucha sistemática. El resultado de esta represión fue la detención de centenares de trabajadores, consiguiendo desarticular muchas organizaciones o federaciones. El episodio más famoso fue el de la Mano Negra en Jerez. La Guardia Civil descubrió a una sociedad secreta con dicho nombre y a la que se quiso identificar con la Federación de Trabajadores de la Región Española. Se usó el pretexto de dos asesinatos perpetrados pero que no tenían un móvil social para iniciar un proceso judicial contra la Mano Negra que concluyó con la ejecución de siete campesinos, varias condenas perpetuas y algunos destierros. Esta represión fue muy eficaz, ya que la Federación terminó por disolverse en 1888.
Eso no fue obstáculo para que fuera del control de la Federación hubiera pequeños grupos anarquistas autónomos, aunque de vida efímera. Su filosofía se basaría en la acción directa, o como se conocía, de la “propaganda por el hecho”, es decir, con atentados, empleando el terror. En la década de 1890 comenzó una cadena de atentados, especialmente en Barcelona. El hecho más famoso fue el de la bomba del Teatro del Liceo, que provocó una verdadera matanza. Esta acción motivó la aprobación de la Ley de Represión del Terrorismo. Dicha represión se puso en marcha, llegando al Proceso de Montjuïc con cinco penas de muerte, veinte condenas de prisión y algunas deportaciones. El proceso tuvo una enorme repercusión en toda España y en el extranjero, con diversos actos de denuncia y protesta. Una de sus consecuencias fue el asesinato de Cánovas del Castillo en 1897 por parte del obrero anarquista Angiolillo.

Eduardo Montagut

domingo, 10 de enero de 2016

El anarquismo

Pretender resumir el anarquismo en un breve artículo es, cuando menos, una osadía pero, también es cierto que el objetivo que se pretende es acercarse a este movimiento fundamental en la historia contemporánea, ofreciendo algunas pistas para que se pueda profundizar en el tema, posteriormente. Así pues, seremos osados.
Introducción
El anarquismo es un movimiento que, al contrario del marxismo, no presenta una coherencia doctrinal, ya que, agrupa distintas concepciones, aunque, como regla general podríamos decir que se trata de una ideología individualista y libertaria y que propugna una sociedad sin autoridad, sin propiedad privada de bienes y medios de producción. Entre sus pensadores se pueden señalar a William Godwin, Max Stirner, Proudhon, Tolstoi, Eliseo Reclus, Kropotkin y Bakunin.
Bakunin
Mijail Bakunin (1814-1876) procedía de una familia aristocrática rusa. Abandonó su carrera militar y se instaló en Berlín para estudiar. La Revolución de 1848 le sorprendió en Praga donde fue detenido por las autoridades austriacas, siendo enviado a Rusia y desterrado a Siberia. Consiguió escaparse y vivió en varias ciudades europeas, instalándose en Suiza. Bakunin se destacó por su enfrentamiento con Marx en la I Internacional.
Bakunin defiende y exalta la libertad del individuo pero concebida socialmente. El hombre no podría ser verdaderamente libre sino lo eran el resto de seres humanos. Otra de las ideas fundamentales de Bakunin es su rechazo total a la Iglesia como institución aunque admite la pluralidad de cultos, ya que la religión es una cuestión de las conciencias individuales. La educación se contempla como un instrumento de cambio social; de hecho, entre los anarquistas siempre hubo destacados pedagogos, que defendieron un nuevo modelo de educación basado en las ideas libertarias, abriendo escuelas y editando libros. En relación con esto estaría la preocupación que los activistas anarquistas dieron al desarrollo de la propaganda oral hacia los obreros, muchos de ellos analfabetos.
Bakunin perseguía la eliminación del Estado por considerarlo un instrumento represivo, y la desaparición del ejército, innecesario una vez que ya no habría Estado. Bakunin creía en la revolución campesina, hecha desde abajo, por las masas, de forma espontánea, sin participación de partidos políticos. Estos postulados se basan en el rechazo radical de Bakunin y del anarquismo, en general, hacia la política y cualquier tipo de autoridad. El anarquismo no consideraba a los obreros industriales como protagonistas exclusivos de la revolución. Bakunin apostaba por los campesinos, mientras que otros anarquistas valoraron también la importancia de más sectores oprimidos, como los estudiantes y los jóvenes.
Una vez que triunfase la revolución, surgiría una sociedad sin Estado, sin poderes institucionales y se articularía en torno a comunas autónomas, especie de pequeñas células organizadas en régimen de autogestión. Mediante el sufragio universal masculino y femenino se elegirían a quienes dirigirían las comunas. Éstas podrían federarse o separarse libremente de otras comunas, hasta constituir regiones o naciones, pero manteniendo siempre la capacidad de abandonar la federación en la que se habrían integrado. En las comunas la propiedad sería colectiva.
El ideal anarquista sería, en conclusión, el de una sociedad de hombres y mujeres absolutamente libres, que no obedecerían más que a su razón. Las comunas son la constatación del rechazo anarquista hacia las grandes concentraciones fabriles y de población, resultado de la Revolución Industrial, ya que, se pensaba que en estas concentraciones era imposible el ejercicio constante de la soberanía, verdaderamente, popular.
 Comparación entre el anarquismo y el marxismo
El anarquismo y el marxismo presentan grandes diferencias entre sí, como se puso de manifiesto en la I Internacional cuando se discutió la cuestión de la participación obrera en la política institucional. Frente a la lucha política mediante la organización de los trabajadores en partidos políticos defendida por marxismo, los anarquistas abominan de todo tipo de organización política centralizada. Eran enemigos de emprender acciones políticas porque sus ataques no iban solamente contra el Estado burgués o capitalista, como defendía el marxismo, sino contra cualquier forma de Estado y, por supuesto, contra la dictadura del proletariado.
Si la revolución era el resultado de la lucha de clases y debía ser guiada por los partidos obreros, según el marxismo;  los anarquistas hablaban, como hemos visto, de una revolución o insurrección espontáneas. Otra de las grandes diferencias se refiere a los protagonistas de la revolución. Si el proletariado industrial era el sujeto revolucionario para el marxismo, los anarquistas se inclinaban hacia los campesinos y los sectores oprimidos, en general, de la sociedad.
Anarcomunismo
El anarquismo de Bakunin puede ser definido como anarco-colectivismo, ya que suponía la colectivización de los instrumentos de trabajo, el capital y la tierra, pero no de los frutos. Pero, también habría un anarco-comunismo, defendido por Kropotkin o Reclus, entre otros, que estipularía la necesidad de colectivizar no sólo los instrumentos sino también los productos. El anarco-comunismo era más sensible a la economía industrial donde era imposible determinar la cantidad de trabajo de cada uno y, en consecuencia, la riqueza pertenecería a todos.
Violencia
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, un sector del anarquismo eligió la vía del atentado terrorista contra los representantes del poder (reyes, políticos, etc). Se trataría de la “propaganda por el hecho”. En España destacaron los atentados de la bomba del Liceo de Barcelona y el asesinato de Cánovas del Castillo.
Anarcosindicalismo
La mayoría de los obreros que se acercaron al anarquismo se distanciaron de los sectores más radicales que empleaban la violencia. Otra vía pasaba por la formación de sindicatos que impulsaran la acción directa, es decir, que los conflictos laborales debían resolverse entre los obreros y los patronos sin la intervención de organismos de arbitraje. El anarcosindicalismo se basó en los principios de la lucha de clases, de la negación de la política, especialmente del parlamentarismo burgués,  de la huelga como instrumento de lucha y la idea de la creación de una sociedad sin Estado. Después de la Primera Guerra Mundial el anarcosindicalismo entró en decadencia entre los obreros, que optaron más hacia posturas comunistas por la fuerte influencia de la Revolución Rusa, con la excepción de España donde fue una corriente fundamental del movimiento obrero, especialmente a través de la CNT, fundada en 1910.

Eduardo Montagut

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Bakunin

Bakunin es un personaje fundamental en la historia. En este artículo intentaremos abordar sus ideas, aunque sea brevemente.
Mijail Bakunin (1814-1876) procedía de una familia aristocrática rusa. Abandonó su carrera militar y se instaló en Berlín para estudiar. La Revolución de 1848 le sorprendió en Praga donde fue detenido por las autoridades austriacas, siendo enviado a Rusia y desterrado a Siberia. Consiguió escaparse y vivió en varias ciudades europeas, instalándose en Suiza. Bakunin se destacó por su enfrentamiento con Marx en la Primera Internacional.
Bakunin defendía la libertad del individuo pero concebida socialmente. El hombre no podría ser verdaderamente libre sino lo era el resto de seres humanos. Otra de las ideas fundamentales de Bakunin era su rechazo total a la Iglesia como institución aunque admitía la pluralidad de cultos, ya que la religión era una cuestión del ámbito de las conciencias individuales. La educación era contemplada como un instrumento de cambio social. Esta idea caló en el anarquismo. Entre los anarquistas siempre hubo destacados pedagogos, que defendieron un nuevo modelo de educación basado en las ideas libertarias, abriendo escuelas, editando libros y revistas pedagógicas. En relación con esto estaría, también, la preocupación que los activistas anarquistas dieron al desarrollo de la propaganda oral hacia los obreros, muchos de ellos analfabetos.
Bakunin perseguía la eliminación del Estado por considerarlo un instrumento represivo, la desaparición del ejército, innecesario una vez que ya no había Estado; y la creencia en la revolución campesina, hecha desde abajo, por las masas, de forma espontánea, sin participación de partidos políticos de ningún tipo. Estos postulados se basaban en el rechazo radical de Bakunin y del anarquismo, en general, hacia la política y cualquier tipo de autoridad. El anarquismo no consideraba a los obreros industriales como protagonistas exclusivos de la revolución. Bakunin apostaba por los campesinos, mientras que otros anarquistas valoraron también la importancia de otros sectores oprimidos, como los estudiantes y los jóvenes.
Una vez que triunfase la revolución, surgiría una sociedad sin Estado, sin poderes institucionales, que se articularía en torno a comunas autónomas, especie de pequeñas células organizadas en régimen de autogestión. Mediante el sufragio universal masculino y femenino se elegirían a quienes dirigirían las comunas. Éstas podrían federarse o separarse libremente de otras comunas, hasta constituir regiones o naciones, pero manteniendo siempre la capacidad de abandonar la federación en la que se habrían integrado. En las comunas la propiedad sería colectiva.
El ideal anarquista sería, en conclusión, el de una sociedad de hombres y mujeres absolutamente libres, que no obedecerían más que a su razón. Las comunas eran la constatación del rechazo anarquista hacia las grandes concentraciones fabriles y de población, resultado de la Revolución Industrial, ya que, se pensaba que en estas concentraciones era imposible el ejercicio constante de la soberanía, verdaderamente popular.
Bakunin ingresó en 1868 en la Internacional, protagonizando un duro enfrentamiento con Marx en el Congreso de Basilea de 1869. La polémica giró en torno a la participación obrera en la política, rechazada frontalmente por Bakunin. Pero Marx consiguió que la mayoría del Congreso se declarara a favor de la organización de un partido obrero. En el Congreso de La Haya (1872) los anarquistas fueron expulsados de la AIT, aunque éstos convocaron otro congreso en Saint-Imier para rechazar los postulados marxistas.

Eduardo Montagut